LA ESTRELLA DE BELÉN
Según narra el Evangelio de San Mateo 2:2: "...llegaron del Oriente a Jerusalén unos magos diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer?. Porque hemos visto su estrella al oriente y venimos a adorarle
¿Existió realmente la estrella de Belén?. En caso afirmativo, ¿se trató de algún fenómeno astronómico y explicable?. Los hombres de Ciencia, particularmente los astrónomos, vienen haciéndose esa pregunta desde hace mucho tiempo. Aunque todavía no se puede dar una explicación científica al respecto.
Estrellas Anunciadoras
Desde el principio de los tiempos los hombres de todas las culturas han visto en el cielo su ayuda para poder saber cuando plantar las cosechas, recoger ganado, ir de caza etc. También ha interpretado distintos acontecimientos astronómicos (cometas, novas, eclipses...) como símbolos de acontecimientos desastrosos, malos tiempos por llegar: enfermedades, guerras, muertes o como presagio de algo grande que estuviese a punto de suceder.
Por otra parte también las religiones han relacionado sus divinidades con estrellas o planetas. Incluso existen leyendas romanas que hablan de la aparición de una estrella al nacer el emperador romano Julio César y la de un cometa al morir éste.
No es de extrañar, por ésta parte, que la Estrella de Belén tenga una buena dosis de verdad al relacionarla con tan histórico acontecimiento. Pero no hay que pasar por alto que existe también la posibilidad de que sea un mito. Un hecho para dar mayor grandiosidad al nacimiento de Jesús.
Diversos datos históricos bastante rigurosos indican que la fecha probable del nacimiento de Jesús fue hacia el año 7 ó 5 a.C. (no hay total unanimidad, sobre el dato). Podemos saber que en la zona aproximada, en donde se sitúa el nacimiento de Jesús, tuvieron lugar algunos acontecimientos astronómicos importantes e inusuales, que pasamos a relatar:
CONJUNCIONES ASTRONÓMICAS Algunas veces debido al movimiento aparente en el cielo de los planetas puede darse que dos planetas se encuentren tan juntos en el cielo que incluso en ocasiones (las menos), ambos cuerpos sean indistinguibles a simple vista. Este tipo de situaciones reciben el nombre de conjunciones planetarias. Aunque la posibilidad de que se den es más pequeña, puede suceder que en lugar de dos sean tres los planetas que estén muy cerca en el cielo. Dichas conjunciones planetarias han sido consideradas a lo largo de la historia como el acontecimiento astronómico que inició la marcha de los Reyes Magos a Belén.
Entre esos acontecimientos astronómicos destaca la conjunción de Júpiter y Saturno en Piscis que tuvo lugar en el año 7 a.C.,en tres ocasiones, un fenómeno que ocurre cada 900 años. La primera de las tres grandes aproximaciones de los planetas, se produjo el 22 de mayo, del año 7 a.C. tal como se recogió en ciertos papiros egipcios. Este fenómeno, tan espectacular e infrecuente, pudo servirles a los Magos para iniciar su viaje, con lo que la segunda conjunción, a finales de septiembre, coincidiría con su visita a Herodes. Si procedían de Arabia, Mesopotamia o lugar análogo, la duración de su viaje podría alargarse a unos 4 meses. La tercera conjunción, ocurrió a comienzos de diciembre. La hipótesis de que la estrella de Belén se trató de esa triple conjunción tuvo su origen, a principios del siglo XIX, en el obispo danés Munter.
La gran conjunción de los planetas Marte, Júpiter y Saturno en Piscis, en un arco de menos de 8º, en febrero del año 6 a.C., fenómeno que necesita 800 años para repetirse. Y no olvidemos que, en la astrología, a Piscis se le asociaba con el pueblo judío, a Júpiter con la realeza y a Saturno con la deidad mesopotámica protectora de Israel.
COMETAS. La aparición de cometas como símbolo de la estrella de Belén es un hecho procedente de la Edad Media y claramente representado en el cuadro La Adoración de los Reyes Magos pintado por el italiano Giotto di Bondone sobre el año 1304. Giotto pintó su "estrella de Belén" en el cuadro, probablemente por la sorpresa que le habría supuesto la aparición en 1301 del cometa que hoy conocemos con el nombre de Halley. La iconografía fue adaptando poco a poco esta figura en todas las escenas que hacían referencia a la Natividad y, de alguna u otra forma, nos ha llegado a nuestros días.
Otros científicos han analizado la posibilidad de que la estrella de Belén se tratase de un cometa que viajase visible desde el este al sur durante 2-4 meses. Sin embargo, la astronomía china no registró por esos tiempos ningún fenómeno de ese tipo. Tan solo existe la posibilidad del cometa Halley, pero su aparición tuvo lugar hacia el año 12 a.C., lo que parece alejarse de la posible fecha del nacimiento de Jesús.
UNA SUPERNOVA
Otra posibilidad planteada es la aparición de una supernova en los cielos. Una supernova es una estrella muy masiva que aumenta bruscamente su luminosidad, de tal forma que no es posible que pase inadvertida en el cielo.
Ciertamente es difícil que la estrella de Belén pudiera interpretarse como una supernova. La explicación es clara. Cuando una estrella se convierte en una supernova, su estadio final es una envoltura gaseosa que va expandiendo con el tiempo. Con los telescopios y radiotelescopios que existen hoy día, es fácil observar donde se encuentra éste remanente de supernova y no se ha detectado ningún resto de supernova en la zona.
ESTRELLAS NOVAS . Antes sugerimos una supernova como un candidato ideal para ser la estrella de Belén. Hubiera sido, cuanto menos, curioso. Pero ¿y si en lugar de ser un objeto tan espectacular como una supernova fuera una nova?
Una nova es una estrella que, como consecuencia de las reacciones nucleares explosivas que se dan en las capas más superficiales de la estrella, sufre un aumento de brillo considerable aunque no se acerca al excepcional aumento que sufren las supernovas
¿Acaso pudo ser la estrella de Belén una nova, una nueva estrella?. Datos procedentes de los astrónomos chinos indican el registro de una nueva estrella en la constelación de Capricornio hacia marzo-abril del año 5 a.C., estrella que fue muy brillante y visible durante 70 días. Esa estrella parece ser que, efectivamente, apareció por el este varias horas antes del amanecer, lo que concuerda con el relato de Mateo, sin embargo, lo que se cuenta en Mateo 2:9, implica que posteriormente fue visible hacia el sur, cuando los Magos se dirigían a Belén, tras su visita al rey Herodes. Una nova no hubiera podido moverse tanto, por lo que la hipótesis de la nova resulta difícil de creer.
PLANETA JÚPITER. El astrónomo Ivor Bulmer-Thomas propuso que las conjunciones, antes mencionadas, de Marte, Júpiter y Saturno en los años 7 y 6 a.C. alertaron a los Magos para otra señal celestial. Y esta tuvo lugar en mayo del año 5 a.C., consistente en el llamado movimiento retrógrado de Júpiter, cuando el planeta hace una especie de lazo en el cielo y al final del mismo parece permanecer estacionario durante una semana. Los astrónomos babilonios tenían un gran interés por este fenómeno y los Magos podrían haber iniciado el viaje cuando Júpiter emergió desde detrás del Sol en el mes de mayo del año 5 a.C., con lo que, cuatro meses después, al final del viaje en Belén, el luminoso planeta Júpiter se encontraría aparentemente parado, estacionario.
La suposición de que el planeta Júpiter fue realmente la estrella de Belén es la aceptada también por numerosos astrónomos como los del Observatorio Griffith. Se basan también en el hecho de que Júpiter estuvo en conjunción próxima con Venus dos veces, y con Regulus tres veces en un periodo de 10 meses cercanos al tiempo supuesto del nacimiento de Jesús.
OTRAS HIPÓTESIS
Algunos astrónomos como Mark Kidger (investigador del Instituto de Astrofísica de Canarias) o Humphreys (de la Royal Astronomical Society) disponen de una hipótesis no centrada en un objeto u acontecimiento en concreto, sino en varios.
Su hipótesis se basa en centrarnos primeramente en la conjunción planetaria del año 7 a.C.; Júpiter y Saturno en la constelación de Piscis le habría llamado poderosamente la atención a los Reyes Magos como ya hemos explicado. Posteriormente en el año 6 a.C. Marte, Júpiter y Saturno se agruparon muy cerca entre ellos en una zona del cielo reducida, de nuevo en la constelación de Piscis. Si bien el suceso no tuvo nada en especial los Reyes Magos estaban ya sobreavisados, así que a la menor señal de alarma, iniciarían la partida. Algo que llegaría con la nova del año 5 a.C la cual se mantendría visible durante más de 70 días, tiempo suficiente para que los Reyes Magos llegaran a ver a Jesús. De ésta forma Kidger y Humphreys sitúan a la Estrella de Belén como una sucesión de acontecimientos astronómicos sucedidos durante dos años.
NOTA FINAL
Es indudable que aún no hay nada definitivo acerca de la naturaleza de la estrella de Belén. Distintos investigadores poseen distintas hipótesis acerca de ella pero no hay aún unanimidad sobre el fenómeno que guió a los Reyes Magos a Belén. Algunas hipótesis son descartables casi de inmediato y otras tienen buen aspecto. Cada persona podemos tomar la que queramos pero con cierto escepticismo porque, no debemos olvidar que son hipótesis.
Lo aquí expuesto es un amplio resumen del estado actual de pensamiento acerca de la Estrella Belén.
Por último una nota: día 2 de diciembre de 1999 estalló una nova en la constelación de Aguila. En su momento de máximo brillo no ha adquirido mucha intensidad y ha pasado completamente desapercibida pero me ha recordado a algo...
ENLACE:
http://www.arrakis.es/~nautylus/belen.htm